La costa andina conserva los restos arqueológicos de forma única

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El desierto permite reconstruir cómo eran las sociedades y hasta los fenómenos climáticos hace miles de años. El arqueólogo estadounidense Daniel Sandweiss hablará del tema en Puerto de Ideas Antofagasta.

“El desierto de la costa en el sur del Perú y el norte de Chile siempre ha sido desierto, y un desierto bastante seco, al menos desde que están los seres humanos”, dice Daniel Sandweiss con el conocimiento que le entrega llevar 39 años estudiando Perú y compartiendo con arqueólogos de toda Latinoamérica.

Sandweiss, estadounidense, arqueólogo, profesor de la Universidad de Maine y editor de Chungara Revista de Antropología Chilena, descubrió el asentamiento de pescadores más antiguos de América -que se ocupó entre 13 mil y 8 mil años atrás-, en la quebrada Jaguay, al sur de Perú. Gracias a eso se sabe que en esa época los habitantes ya comían corvina, lorna y machas.

En la versión de Puerto de Ideas Antofagasta, que se realizará entre el 7 y el 9 de abril, Sandweiss será uno de los expositores con el tema “El desierto de Atacama no siempre fue lo que es”.

-En el territorio que hoy es chileno, ¿también se pescaba en esa época?

“Sin duda. Hay sitios bastante tempranos que también tienen restos de comida marítima”.

-¿Se sabe cómo eran estas sociedades?

“Por lo menos eran especialistas en recolectar cosas como machas. Haberse concentrado en un molusco, y mayoritariamente en un tipo de pescado, sugiere que ya sabían lo suficiente para tener una idea de lo que querían. Eso es cierto tipo de especialización. Aún así, eran sociedades bastante simples: pescadores, cazadores, recolectores. No hay evidencia de divisiones sociales de diferentes rangos”.

-Usted también estudia el clima del pasado. ¿Qué ha encontrado?

“En el Perú, gracias a los restos arqueológicos, hemos descubierto cambios en el fenómeno de El Niño y su frecuencia. Se sabe que era menos frecuente, casi ausente entre los 6 mil y los 9 mil años antes del presente. Después, 5.800 años atrás, vuelve, pero no es tan común como ahora. Y 3 mil años atrás empieza a ser bastante frecuente”.

-¿Es la zona del norte de Chile y sur de Perú un buen lugar para hacer investigación?

“En toda la costa andina, como es desierto, hay conservación de restos que no se da en muchas partes del mundo, y existen indicios del clima que son bien claros y muy interesantes. Además, hay desde cazadores, pescadores, recolectores, de sociedades sencillas, hasta lo más complejo, como son estados preindustriales, como los huaris en Tiwanaku, o los incas. Cualquier tema arqueológico que se quiera estudiar se puede encontrar en Los Andes. Y cuando digo Los Andes, me refiero a Perú, Chile, Argentina y Bolivia”.

-¿Por qué en el desierto se conservan mejor los restos?

“Es por la sequedad. Lo orgánico, las cosas que alguna vez fueron vivas, se conservan cuando son condiciones muy estables, como siempre seco. También se pueden conservar bien si quedan bajo el agua todo el tiempo. El problema es que sacarlos y conservarlos después es difícil. También si alguna cosa queda congelada se conserva bien. Pero la mayoría de la gente no vive en el hielo. En cambio, los desiertos son más o menos comunes y los sitios no son muy difíciles de excavar”.

-¿Qué queda por descubrir en esta zona?

“Muchísimo. Pero los arqueólogos y los fondos son pocos. Por eso muestreamos solo un poquito de lo que hay. Por ejemplo, debe haber más sitios como la quebrada Jaguay, incluso en el norte de Chile, pero son difíciles de reconocer a simple vista. La única forma es excavar y mandar a fechar. Falta ese trabajo. Una de las cosas que me interesan mucho es buscar sitios más tempranos para entender la llegada de la gente y conocer cómo era su vida cuando recién estaban en el continente. Pero los restos pueden estar debajo de otros sitios. Además, antes el nivel del mar era más bajo que ahora. Pero entre 18 mil y 6 mil años atrás, los glaciares se derritieron y el mar subió por lo menos 120 metros. Entonces muchos sitios de pescadores tempranos deben estar bajo el mar”.

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Fuente: Diario El Mercurio, Viernes 24 de Marzo de 2017.

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